22 marzo, 2008

Cuestiones de conciencia

Era ya el final de la Semana Santa y ella me vino a despertar.

El interrogatorio:

- ¿Por qué no has escrito?

- He leído, he leído mucho.

- ¿Se te secó, entonces, la imaginación?

- Mas bien, al contrario; pero no era capaz de ponerme a escribir todo lo que se me pasaba por la cabeza.

- ¿Y ahora vas a escribir?

- Quiero escribir, necesito escribir.

- Ah, eso esta muy bien.

Entonces, la muy granuja se fue y me dejo con mis pensamientos a las tantas de la mañana. Para que luego digan que la conciencia siempre nos acompaña.